Cuentan que hace muchos años en India había dos jóvenes que eran grandes amigos. Trabajaban en una pequeña aldea y decidieron ir a pasar unos días a la ciudad.
Cuando llegaron a ella, comenzaron a caminar por las calles populosas, llenas de actividad y gentes bulliciosas. Y así fue que llegaron a una gran calle donde se encontraba un conocido burdel que estaba frente a la casa de un hombre santo muy famoso.
Uno de los amigos decidió pasar unas horas en el burdel, bebiendo y disfrutando de las bellas prostitutas, en tanto que el otro optó por pasar ese tiempo en el santuario, escuchando al maestro que hablaba sobre la conquista interior.
Cuando había pasado un buen rato, el joven que estaba en el burdel comenzó a lamentar no estar escuchando al maestro en el santuario, en tanto que el otro amigo, por el contrario, en lugar de estar atento a las enseñanzas que estaba oyendo, estaba fantaseando con los placeres del burdel y reprochándose a sí mismo lo necio que había sido por no elegir la diversión.
De este modo, el hombre que estaba en el burdel obtuvo los mismos méritos que si hubiera estado en el santuario, y el que estaba en el santuario acumuló tantos deméritos como si hubiera estado en el burdel. Mientras tanto el maestro seguía hablando del valor de vivir el momento presente con todo el ser y el corazón y decía:
"No basta con estar físicamente presente, ni con hacer los gestos o decir las palabras de forma mecánica. Precediendo a los actos, está la actitud interior, la conciencia del acto y sus consecuencias. En la actitud interior, en la conciencia del acto se encierra su autentico valor".
Pero el discípulo perdido en sus fantasías no lo escuchaba.
Anthony de Mello
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miércoles, 20 de enero de 2010
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no es perdurar,
no es existir, ni honrar la vida.
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia, sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida...
Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir ...
Honrar la vida.
no es existir, ni honrar la vida.
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia, sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir
tantas injusticias repetidas.
Es una virtud, es dignidad,
y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no siempre
quiere sugerir honrar la vida.
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad enceguecida...
Merecer la vida
es erguirse vertical más allá del mal de las caídas.
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir ...
Honrar la vida.
Eladia Blazquez (genia)
Etiquetas:
bienestar,
espiritual,
genios,
sentimientos
martes, 1 de septiembre de 2009
Con la gente que me gusta
Con la gente que me gustame dan las claras del alba
compartiendo madrugadas,
palabras, risas y lunas.
Con la gente que me gusta
no existe espacio ni tiempo;
sólo hablando de recuerdos
mil veces vi amanecer.
Con la gente que me gusta
paso las noches en vela
deberían ser eternas
como la lluvia y la sed.
Me gusta la gente
que cuando saluda
te aprieta la mano
con fuerza y sin dudas.
Me gusta la gente
que cuando te habla
te mira a los ojos,
te mira de frente,
te dice a la cara
aquello que siente
y nada se calla y no tiene dobleces;
me gusta la gente.
Con la gente que me gusta,
y alrededor de una mesa,
cualquier vino es un poema,
cualguier charla la locura.
Con la gente que me gusta
me encanta hablar de proyectos;
de esos que se lleva el viento
y que se olvidan después.
Con la gente que me gusta
la vida tiene sentido;
hay calor donde hubo frio,
cariño donde hubo hiel
Fuente: musica.com
Isabel Pantoja
Excelente poema hecho cancion, me identifico hasta la ultima palabra.
Etiquetas:
humedales,
sentimientos,
sociedad
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